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Más valor por tonelada cambia la lectura del principal complejo exportador uruguayo.
Foto: Sergio Arteaga / Unsplash ↗
Uruguay llegó a mediados de agosto con una combinación que cualquier exportador quiere ver: menos volumen vendido y más dólares ingresados. Las exportaciones de carnes totalizaron US$ 2.006,6 millones hasta el 15 de agosto, 3,4% más que un año atrás, aunque el volumen embarcado cayó 10%. La explicación está en el precio promedio, que subió 15% hasta US$ 5.248 por tonelada.
VOLUMEN
PRECIO PROMEDIO
INGRESOS
Cuando se mira solamente carne vacuna, la señal es todavía más marcada. El rubro generó US$ 1.691,2 millones, 4,2% más interanual, con un volumen 12% menor. El valor medio alcanzó US$ 7.952 por tonelada, 18,5% por encima del mismo período de 2025. En otras palabras, Uruguay está compensando menos toneladas con una captura de valor significativamente mayor.
El detalle por destinos ayuda a entender de dónde viene ese precio. Estados Unidos, Canadá y México explicaron 36% de los ingresos de carne bovina, con US$ 610,4 millones. China representó 29% y aumentó 15,4% en valor pese a comprar 9,1% menos volumen. La Unión Europea, en cambio, cayó casi 12% en ingresos y más de 32% en volumen. Israel mostró una expansión fuerte, aunque sobre una base bastante menor.
Esto es importante porque evita una lectura demasiado simple del dato. No estamos ante un crecimiento generalizado de toneladas vendidas a todos los mercados. Estamos ante un mix de destinos, precios y demanda que está permitiendo obtener más por cada tonelada. Para una economía como la uruguaya, que no puede competir indefinidamente por escala, esa diferencia es central.
La carne bovina también volvió a ser el principal producto exportado por Uruguay en julio. Ese mes generó US$ 280 millones, 25% más que en julio de 2025, y explicó 23% de las exportaciones de bienes. El volumen de julio sí aumentó —8%—, mostrando que el comportamiento del año no es lineal. Entre enero y julio, las exportaciones totales de bienes alcanzaron US$ 7.819 millones, 2% por encima del año anterior.
La oportunidad para Uruguay es sostener mejores precios sin depender de una escasez coyuntural. Eso requiere acceso a mercados, diferenciación, sanidad, trazabilidad y una oferta capaz de responder. También obliga a mirar el rodeo y el clima: si la disponibilidad de ganado se restringe demasiado, un precio internacional excelente puede terminar encontrándose con una capacidad limitada para aprovecharlo.
Hay además una cuestión de concentración. China sigue siendo enorme, pero Norteamérica ya pesa más en los ingresos de carne bovina y la composición está cambiando. Diversificar destinos no elimina el riesgo, pero evita que una decisión comercial o sanitaria de un único comprador determine el resultado de toda la cadena.
La foto de 2026 es buena precisamente porque Uruguay está ganando más por lo que vende. El próximo paso es comprobar si ese mayor valor por tonelada puede sostenerse mientras se recupera volumen. Si ambas cosas coinciden, el resultado deja de ser defensivo y pasa a ser crecimiento real del sector.
